El 13 de agosto, el dictador ruso Putin realizó por primera vez una visita propagandística a la isla de Iturup, que forma parte de los Territorios del Norte de Japón, temporalmente ocupados por la Federación de Rusia.
Consideramos este paso provocador como otra muestra del desprecio de las autoridades rusas hacia Japón, así como un intento deliberado de intimidación, de aumentar la tensión y de legitimar la ocupación ilegal. En el contexto de la retórica agresiva y las amenazas procedentes del Kremlin, esta visita demuestra una vez más que el régimen ruso percibe las medidas constructivas no como una oportunidad para el diálogo, sino como una debilidad que intenta aprovechar para una mayor escalada.
Rusia solo entiende el lenguaje de la fuerza. Ninguna visita propagandística de las autoridades rusas, décadas de ocupación o campaña de propaganda pueden cambiar lo evidente: Iturup y las demás islas de los Territorios del Norte son parte integral de Japón. La soberanía de Japón sobre estos territorios se fundamenta en hechos históricos y en el derecho internacional. La ocupación no crea derechos legítimos, y el paso del tiempo no convierte lo ilegal en legal.
La posición de Ucrania respecto de los Territorios del Norte de Japón es clara e invariable. En octubre de 2022, la Verkhovna Rada (Parlamento) de Ucrania aprobó una declaración dirigida a la comunidad internacional, y el Presidente de Ucrania firmó el Decreto n.º 692/2022, «Sobre la cuestión de los Territorios del Norte de Japón».
Desde Europa hasta el océano Pacífico, la Federación de Rusia aplica la misma política revisionista y agresiva y utiliza los mismos métodos imperialistas: intenta cambiar las fronteras por la fuerza y obliga al mundo a aceptar las consecuencias de sus acciones ilegales. Ucrania conoce demasiado bien esta táctica rusa. No debe tener éxito ni en Europa ni en la región del Pacífico.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania expresa su plena solidaridad con Japón y valora altamente su posición de principios en apoyo de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, así como la importante ayuda prestada a nuestro país para hacer frente a la agresión rusa.
Instamos a nuestros socios internacionales a intensificar la presión política, diplomática y económica sobre la Federación de Rusia, en particular mediante una nueva ampliación de las sanciones, hasta que Rusia ponga fin a la ocupación temporal de territorios de otros países, restablezca el respeto por la integridad territorial y la soberanía de los Estados y vuelva a cumplir las normas del derecho internacional. Ninguna ocupación debe convertirse en una nueva normalidad.