El 26 de junio de 2025, la comunidad internacional conmemora el 80º aniversario de la firma de la Carta de las Naciones Unidas. Este documento fundamental se ha convertido en la piedra angular del orden jurídico internacional, de la seguridad colectiva, de la protección de los derechos humanos y de la convivencia pacífica entre los Estados.
Ochenta años después, Ucrania enfrenta una agresión armada a gran escala por parte de la Federación Rusa, que ha violado las normas fundamentales de la Carta de la ONU: los principios de igualdad soberana, respeto a la integridad territorial y la independencia política de los Estados, la prohibición del uso de la fuerza o la amenaza de su uso, y la resolución pacífica de controversias.
Resulta particularmente escandaloso que esta agresión armada esté dirigida contra un Estado que fue miembro de pleno derecho del proceso de creación de la ONU y uno de sus Estados fundadores. Aún más vergonzoso es que dicha agresión provenga de un país que ocupa ilegalmente el asiento de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y se beneficia de sus privilegios, en particular del derecho de veto.
Rusia utiliza este estatus, adquirido en violación de los procedimientos establecidos, no para mantener la paz y la seguridad internacionales, sino para bloquear los intentos de poner fin a la guerra que ha iniciado, eludir su responsabilidad por las atrocidades cometidas y chantajear a otros Estados miembros de la ONU.
La agresión rusa contra Ucrania ha marcado un punto de inflexión para el sistema de seguridad global.
Es momento de recordar que hace 80 años la Carta de la ONU nació de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, con la esperanza de evitar que tales horrores volvieran a repetirse. Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que no espere otra catástrofe global antes de reformar los mecanismos existentes del derecho internacional, dotarlos de fuerza real, hacer rendir cuentas a quienes lo infringen y convertirlo en un instrumento verdaderamente eficaz.
En este contexto, resulta simbólica la firma, precisamente en vísperas del 80º aniversario de la Carta, de otro documento: el Acuerdo sobre el establecimiento de un Tribunal Especial para el crimen de agresión contra Ucrania. Este tribunal, con sede en La Haya, está llamado a restablecer la justicia y el respeto al derecho internacional.
Hoy, Ucrania defiende no solo su independencia, sino también los fundamentos del orden jurídico internacional. La frontera estatal de Ucrania es también una frontera del derecho internacional.
Ucrania sigue comprometida con una ONU fuerte y eficaz. Por ello, nuestro país aboga activamente por la reforma de la Organización, en particular del Consejo de Seguridad de la ONU. Un elemento clave de dicha reforma debe ser la limitación del derecho de veto en casos de agresión, genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Estamos dispuestos a ser socios activos en la mejora del sistema de la ONU en su conjunto, incluso a través de la implementación de la iniciativa del Secretario General "ONU 80".
Ucrania cuenta con ejemplos exitosos de liderazgo en la promoción de reformas dentro de la ONU. En 1997–1998, el destacado diplomático ucraniano y entonces Presidente de la Asamblea General de la ONU, Hennadiy Udovenko, junto con el Secretario General Kofi Annan, implementaron una serie de importantes reformas en la Organización. La 52ª sesión de la Asamblea General, bajo la presidencia de Udovenko, pasó a la historia como la “sesión de las reformas”.
Hoy, Ucrania llama a los Estados miembros de la ONU no solo a recordar los principios de la Carta en sus discursos, sino a defenderlos con decisión en las circunstancias reales del presente. En tiempos de desafíos, son la solidaridad, el derecho y la responsabilidad los que definen la fuerza de la comunidad internacional.
Agradecemos a todos los países que continúan apoyando a Ucrania en su lucha por la paz, la libertad, la independencia y la justicia. Juntos no solo resistimos al agresor, sino que protegemos aquellos mismos principios proclamados en San Francisco hace 80 años.
En este día conmemorativo, Ucrania reafirma una vez más su compromiso con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y subraya: el derecho internacional debe ser una ley vinculante, no una mera declaración.