Entre el 18 y el 20 de septiembre, Rusia celebrará en los territorios temporalmente ocupados de Ucrania las denominadas «elecciones» a la Duma Estatal de la Federación de Rusia. Se trata de una farsa del Estado ocupante que nada tiene que ver con unas elecciones democráticas y que no genera fundamento jurídico alguno para extender la jurisdicción rusa a ninguna parte del territorio de Ucrania.
Desde 2014, los únicos resultados legítimos de las votaciones relativas a los territorios temporalmente ocupados de Ucrania han sido los reflejados en el tablero de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en particular cuando 143 Estados miembros de la ONU confirmaron la ilegalidad de la ocupación y exigieron a Rusia retirar sus tropas de todos los territorios ucranianos comprendidos dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania.
Ninguna «votación» organizada por Rusia bajo la amenaza de las armas altera el estatus internacionalmente reconocido de estos territorios. La ocupación temporal no confiere al Estado ocupante ningún derecho soberano.
Ucrania no reconoce ni la celebración de estas «elecciones» ilegales ni sus resultados jurídicamente nulos. Instamos a los Estados extranjeros, las organizaciones internacionales y los demás sujetos de derecho internacional a que tampoco reconozcan estas acciones de Rusia ni las consideren una manifestación legítima de la voluntad política de la población de los territorios temporalmente ocupados de Ucrania. Advertimos contra cualquier participación en este acto ilegal, que acarreará consecuencias jurídicas en las jurisdicciones nacionales e internacionales.
La República Autónoma de Crimea y la ciudad de Sevastópol, así como las partes temporalmente ocupadas de las regiones de Donetsk, Luhansk, Zaporizhzhia y Jersón, son parte integrante de Ucrania. Su liberación de la ocupación rusa constituye una condición indispensable para restablecer la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, incluido su mar territorial.
Asimismo, la incorporación al Parlamento ruso de representantes elegidos mediante elecciones ilegales celebradas en los territorios temporalmente ocupados de Ucrania y de otros Estados priva aún más de legitimidad a la totalidad de la composición de la Duma Estatal de la Federación de Rusia.
Cualquier «elección» en la Rusia actual no es más que una farsa. Tras más de un cuarto de siglo de gobierno de Putin, en ese país no existen democracia, libertad de expresión, pluralismo político ni respeto alguno por las libertades civiles fundamentales.
Instamos a la comunidad internacional a llamar las cosas por su nombre: las denominadas «elecciones» a la Duma Estatal de la Federación de Rusia no son más que una puesta en escena destinada a crear la ilusión de que la población respalda la política agresiva del régimen de Moscú.