El 14 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, participó en la reunión ministerial del Grupo de los Siete (G7) y Ucrania, celebrada en el marco de la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich.
Durante el encuentro, el ministro informó a sus socios sobre la intensificación de los ataques rusos contra la infraestructura civil crítica de Ucrania en medio de fuertes heladas. Como consecuencia de estos bombardeos, millones de personas han quedado sin electricidad, calefacción ni suministro de agua.
«Si comparamos los gráficos de los ataques rusos con los de las temperaturas, observamos una clara sincronización: cuando bajan las temperaturas, aumentan los ataques. Se trata de una estrategia deliberada de Rusia», subrayó.
El jefe de la diplomacia ucraniana afirmó que cada uno de estos ataques socava los esfuerzos diplomáticos y las iniciativas de paz. Según explicó, el presidente ruso intenta, sin éxito, quebrantar la moral del pueblo ucraniano ante la incapacidad de alcanzar sus objetivos en el campo de batalla.
«Con una defensa aérea suficiente, la necesidad de apoyo energético sería menor. Agradecemos las recientes contribuciones de nuestros aliados en el marco del programa PURL, que cubre el 90 % de las necesidades de misiles de defensa aérea de Ucrania. Es fundamental mantener esta financiación. Este año necesitamos alrededor de 15 000 millones de dólares», señaló.
Andrii Sybiha instó asimismo a los aliados a aumentar la presión sobre el agresor, proponiendo, entre otras medidas, la prohibición total de entrada a Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón y otros países a los participantes en la agresión rusa contra Ucrania, incluidos militares, veteranos y sus familiares.
El ministro destacó que cualquier ciudadano ruso que firme un contrato para participar en la guerra debe ser consciente de que también estará aceptando una prohibición de entrada a dichos países. Además, expresó su especial agradecimiento a Estados Unidos y, en particular, al secretario de Estado Marco Rubio por su activa implicación en los esfuerzos de paz. Subrayó que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene el poder de poner fin a la guerra y remarcó la necesidad de intensificar la presión sobre Moscú.
«Se trata de aumentar la presión mediante sanciones más severas, neutralización estratégica en el campo de batalla y acciones asimétricas, hasta lograr el máximo agotamiento financiero y militar de Rusia», afirmó.
El ministro también recordó que este año se cumple el cuadragésimo aniversario del desastre de Chornóbyl, un trágico recordatorio — según dijo — del costo de las mentiras de Moscú, medido en vidas humanas.
«Lamentablemente, las amenazas rusas a la seguridad nuclear continúan. Hace exactamente un año, un dron ruso dañó el Nuevo Confinamiento en Chornóbyl. No fue un accidente, sino una amenaza directa a la seguridad», declaró.
Andrii Sybiha advirtió además sobre los riesgos que los ataques al sistema eléctrico ucraniano representan para la seguridad nuclear. Los daños a la red eléctrica, explicó, provocan la parada de centrales nucleares y generan situaciones de emergencia.
«Los ataques rusos constituyen una amenaza nuclear para toda Europa. Por ello, cada misil y cada sistema de defensa aérea proporcionado hoy a Ucrania contribuye a la seguridad del continente», enfatizó.
El diplomático calificó igualmente de grave riesgo para la seguridad nuclear la ocupación de la central de Zaporizhzhia y describió como ilegales y peligrosos los intentos de Rusia de conectar la planta a su propia red eléctrica.
Finalmente, Andrii Sybiha expresó su profunda gratitud a los aliados de Ucrania por su amplio apoyo, especialmente por la asistencia prestada al sector energético durante el invierno, y agradeció a Francia su liderazgo en la presidencia del G7.