Hace un año, el 7 de octubre de 2023, el mundo fue testigo del horrible ataque de Hamás contra Israel, del sufrimiento indescriptible de mujeres y hombres, jóvenes y viejos tomados como rehenes, y de sus familias. Ucrania condenó inmediatamente este vergonzoso acto de terrorismo.
El año transcurrido ha aumentado aún más el dolor y el sufrimiento humanos. El ataque de Hamás desencadenó una guerra que hasta ahora está cobrando vidas. El número de destinos destruidos, muertos, heridos y expulsados de sus hogares por la guerra ya asciende a cientos de miles. El doloroso número de víctimas entre mujeres y niños palestinos, la crisis humanitaria a gran escala en la Franja de Gaza y el Líbano y el cautiverio de algunos rehenes israelíes hasta la fecha sirven de prueba de esta tragedia humana a gran escala. Continúan los ataques en el territorio de Palestina y Líbano, el territorio de Israel es bombardeado.
Todo esto requiere una respuesta inmediata, suficiente y justa del mundo, la plena satisfacción de las necesidades humanitarias de las personas, la protección de los civiles de conformidad con el derecho internacional humanitario y el cese de los ataques contra civiles.
Se requieren también las respuestas para las preguntas más amplias: una vez conseguida la paz, cuál será el "primer día después de la guerra" y qué es lo que puede evitar que ésta se repita.
En aras de un Oriente Medio estable, tranquilo y pacífico, desde hace mucho tiempo el mundo tiene una perspectiva consistente a base de la creación de dos Estados para dos pueblos: Israel y Palestina. Estamos convencidos de que es necesario dejar de evitar de una vez su implementación.
Ya hay líderes de estados, políticos y figuras públicas responsables que están pensando seriamente en cómo restaurar cuanto antes la vida normal una vez terminada la guerra y reconstruir la infraestructura social y las viviendas destruidas en Palestina, y crear instituciones civiles viables y eficaces. Igual de importante es garantizar el derecho de Israel a una vida pacífica y segura. Apoyamos tales intenciones y creemos que son tan importantes como los esfuerzos para evitar que la guerra en curso se expanda y nos acostumbremos a ella.
Los asesinatos, los maltratos, el patrocinio del terrorismo y la guerra nunca deben convertirse en algo "normal". Y todos los esfuerzos por garantizar una paz justa merecen ser respetados.