Los funcionarios húngaros vuelven a afirmar que pueden detener la guerra. Sin embargo, estas declaraciones no reflejan la realidad. En realidad, tras las llamadas húngaras de «mantenimiento de la paz» a Moscú, misiles mortíferos y drones vuelan sobre ciudades y comunidades ucranianas.
Las acciones de la parte húngara están aún más lejos del mantenimiento de la paz que sus declaraciones. Hungría pide constantemente que Ucrania, que se defiende de la agresión genocida rusa, no disponga de medios para su autodefensa. Impide la financiación para reforzar la capacidad de defensa de Ucrania, impide el aumento de la presión sancionadora contra el agresor y se opone a otras decisiones de importancia crítica. Todo ello no guarda relación con ningún deseo genuino de restablecer la paz.
Pedimos a la parte húngara que ponga fin a las manipulaciones inmorales sobre el tema de la paz y la Navidad, y que se abstenga de contactos unilaterales con el país-agresor, que socavan los esfuerzos conjuntos para restablecer una paz justa.
Sólo Rusia y su dictador obsesionado por la guerra se interponen en el camino de la paz. Ucrania quiere la paz en su tierra como ningún otro país del mundo.
Los esfuerzos conjuntos de nuestro país y sus socios tienen como objetivo lograr una paz justa y duradera. Ucrania siempre se ha adherido a los principios del diálogo honesto y el respeto mutuo. Continuaremos los contactos constructivos con nuestros socios que desean sinceramente el fin de la guerra, no la derrota de Ucrania.