Una nueva confirmación de la aplicación sistemática por parte de Rusia de la política de rusificación total y asimilación cultural de los territorios ucranianos actualmente bajo ocupación temporal rusa ha sido la identificación de partes de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Zaporizhia y Kherson entre las tareas «más importantes» del gobierno ruso en la «estrategia de política cultural estatal» aprobada el 11 de septiembre de 2024.
Este acto jurídicamente nulo es una muestra del desprecio del estado ocupante por las normas y principios del derecho internacional. En particular, se trata de la violación del Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales del 8 de junio de 1977, que establece la protección de las personas que se encuentren en poder de una parte en conflicto "sin ninguna distinción desfavorable basada en motivos de raza, color de piel, sexo, idioma, religión o creencias, opiniones políticas y otras, origen nacional o social".
Ucrania considera estos hechos como pruebas de la creación deliberada de condiciones de vida para los ucranianos en los territorios temporalmente ocupados, calculadas para conducir a su destrucción como grupo nacional, y, guiándose por el artículo 6 (c) del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, los está evaluando en el contexto de la documentación adecuada de la información para los requerimientos legales pertinentes.
Reiteramos nuestro llamado a la atención del mundo sobre el hecho de que la población de los territorios de Ucrania ocupados por Rusia permanece en una realidad de represión política, tortura, coacción, asimilación cultural y adoctrinamiento militarista. En estos territorios, Rusia y sus autoridades de ocupación han creado unas condiciones para las personas en las que el propio acceso a las necesidades básicas, como alimentos, medicinas, atención médica o educación, depende de que se confirme con un pasaporte ruso su pertenencia al «mundo ruso».
Instamos al mundo que aumente la presión solidaria sobre la Federación de Rusia para obligarla a cumplir con las normas establecidas por el derecho internacional humanitario en relación con los territorios bajo el control efectivo de la fuerza de ocupación.
La estrategia de la política cultural estatal de la Federación de Rusia no es más que la continuación de varios siglos de los intentos deliberados del Kremlin por destruir todo lo ucraniano. Podemos responder a ello con las palabras del gran poeta ucraniano, asesinado por Moscú, Vasyl Stus: «Ya no morirás, tierra de doble vida, sometida durante siglos, y no te castigarán los verdugos con Siberia y Solovky».