Las nuevas declaraciones manipulativas de los líderes de Hungría, según las cuales la decisión de Ucrania de no renovar el acuerdo de tránsito con el estado-agresor de Rusia a partir de 2025 supuestamente ha tenido un impacto negativo en los precios para los consumidores, forman parte de una campaña informativa políticamente motivada destinada al consumo interno.
En su declaración del 1 de enero de 2025, la Comisión Europea dejó claro que la decisión de Ucrania que había sido anunciada anticipadamente no tuvo impacto negativo en la seguridad energética de los países de la UE ni en los precios al consumidor en el mercado europeo.
La única causa de los problemas en el mercado energético de Europa siempre ha sido Rusia. Durante décadas, el Kremlin utilizó la energía como un arma, chantajeando a los gobiernos europeos y socavando la seguridad energética. Con el inicio de la agresión a gran escala contra Ucrania, Rusia se convirtió en una amenaza existencial para la estabilidad y la paz en el continente europeo. Como resultado, la era de la dependencia de Europa de los recursos energéticos rusos está llegando a su fin.
La Comisión Europea y los gobiernos europeos están trabajando juntos con éxito para diversificar las fuentes de suministro y aumentar la independencia energética. Todos los países europeos han encontrado la manera de asegurar su economía y sus ciudadanos con fuentes de energía alternativas de los Estados Unidos y del Medio Oriente.
Solo dos de los veintisiete países de la UE no han logrado a solucionar esta tarea y ahora intentan trasladar sus problemas de la cabeza enferma a la cabeza sana.
Además, al intentar, contra el sentido común, mantener la dependencia de Rusia, ellos también están de facto obstaculizando el acceso al mercado europeo de recursos energéticos de los Estados Unidos y otros socios.
Si para la parte húngara la prioridad es fortalecer a Rusia y no a la UE y los Estados Unidos, deberían admitirlo abiertamente. Ucrania estará lista para ocupar su puesto en la UE y en la OTAN, si Hungría decide liberarlo a favor de la membresía en la Comunidad de Estados Independientes o la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. Si Hungría realmente quiere ayudar a poner fin a la guerra, debería comenzar por no destruir la unidad en la UE y, en su lugar, fortalecer la seguridad energética y la independencia de su propio país y de sus ciudadanos, junto con el resto de Europa y los Estados Unidos.