La decisión del Comité Olímpico Internacional de revocar las recomendaciones que limitaban la participación de deportistas de Rusia constituye una señal preocupante para toda la comunidad deportiva internacional.
El Comité Olímpico Internacional ha subrayado en repetidas ocasiones que el movimiento olímpico se basa en los valores de la paz, el respeto a la dignidad humana y la responsabilidad. Por ello, cualquier medida que pueda interpretarse como un retorno del Estado agresor a una participación plena en el deporte internacional suscita una profunda preocupación.
Tomamos nota de la declaración del COI de que la cuestión del uso de los símbolos estatales de Rusia durante los Juegos Olímpicos será examinada por separado. Esperamos que, al adoptar esa decisión, prevalezcan no solo los principios deportivos, sino también los principios morales.
Hacemos un llamamiento a los gobiernos de los países que acogerán competiciones deportivas internacionales para que no permitan la exhibición de los símbolos estatales de la Federación de Rusia en su territorio. Bajo esa bandera continúa una guerra de agresión no provocada, en la que cada día mueren civiles y se destruyen ciudades ucranianas. Los símbolos del Estado agresor no pueden formar parte de una celebración deportiva.
Asimismo, instamos a las federaciones deportivas internacionales a recordar que el deporte es más fuerte cuando permanece fiel a sus valores fundamentales: el respeto por la vida humana, la dignidad humana, la libertad, la justicia y la paz.
Ucrania seguirá trabajando junto con sus socios internacionales para defender estos principios y evitar que el deporte mundial sea utilizado para legitimar la agresión