El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania hace un llamado a la comunidad internacional para que condene enérgicamente otro bombardeo masivo combinado de ciudades ucranianas por parte de Rusia durante la noche del 17 de junio y tome medidas concretas para aumentar la presión sobre Rusia y fortalecer a Ucrania.
El agresor utilizó 440 drones y 32 misiles contra Ucrania. El ataque fue uno de los más grandes desde el inicio de la invasión militar a gran escala de Rusia. En Kyiv, decenas de civiles murieron y cientos resultaron heridos. Otra mujer fue asesinada en Odesa. Hasta el momento, las operaciones de búsqueda y rescate continúan. Es posible que aumente el número de víctimas.
Una vez más, los criminales rusos atacaron a civiles e infraestructura civil. Los ataques rusos dañaron un jardín de infancia, edificios residenciales, una institución educativa e instalaciones industriales.
Estamos convencidos de que Putin ordenó deliberadamente este bombardeo durante la cumbre del Grupo de los Siete para hacer que los líderes del G7 parezcan débiles. Está demostrando deliberadamente su absoluto desprecio por los esfuerzos internacionales de paz, especialmente los de Estados Unidos.
En las semanas y meses anteriores, Ucrania ha demostrado su compromiso con los esfuerzos de paz. Nuestro país aceptó la propuesta de EE. UU. de un alto el fuego de 30 días, envió una delegación de alto nivel para reunirse con una delegación rusa de bajo nivel, propuso pasos realistas hacia la paz y expresó su disposición a celebrar una reunión de líderes para poner fin a la guerra.
Por su parte, Rusia no ha dado ni un solo paso constructivo hacia la paz. Rusia continúa rechazando la propuesta de EE. UU. para un alto el fuego duradero. Rusia lanza ultimátums inaceptables e ignora las propuestas ucranianas. Rusia evita una reunión de líderes que podría allanar un camino real hacia la paz. En lugar de ello, Moscú solo intensifica el terror, bombardea, mata civiles, ataca el sistema energético de Ucrania y destruye infraestructura civil.
Todo esto demuestra que no hay alternativa a aumentar la presión sobre el agresor. Sanciones más duras, especialmente en los sectores energético y bancario, así como el fortalecimiento de las capacidades de defensa de Ucrania, contribuirán —en lugar de obstaculizar— al progreso hacia una paz integral, justa y duradera.
Ucrania hace un llamado a sus socios para golpear la maquinaria de guerra rusa y reducir el precio máximo del petróleo ruso de 60 a 30 dólares estadounidenses por barril. Esto limitará significativamente los ingresos del Kremlin por exportaciones de petróleo y obligará a Rusia a reconsiderar su política agresiva.
Hacemos un llamado a acelerar el suministro de modernos sistemas de defensa aérea a Ucrania, incluidos los Patriot, NASAMS, sistemas IRIS/T, así como municiones adicionales para proteger el cielo ucraniano y salvar vidas.
Tambien es hora de pasar al uso total y la confiscación de activos rusos inmovilizados para financiar la industria de defensa de Ucrania y la reconstrucción del país. Una decisión así demostraría que la agresión tiene consecuencias no solo políticas, sino también económicas para Rusia.
Seguimos insistiendo en una política de paz mediante la fuerza. La paz mediante la fuerza significa máxima presión económica sobre el agresor, cese completo de la financiación de sus crímenes de guerra, desconexión de los sistemas financieros globales y aislamiento total del régimen terrorista. La paz mediante la fuerza implica bloquear todos los canales por los que el Kremlin obtiene recursos para continuar su guerra de agresión contra Ucrania, incluyendo el cese completo de la cooperación con la industria de defensa rusa y sus proveedores internacionales. La paz mediante la fuerza es la única manera de poner fin de forma justa a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, ya que Rusia solo entiende el lenguaje de la fuerza.
Cada minuto de retraso en la toma de decisiones firmes cuesta vidas ucranianas. Es hora de actuar con decisión para contrarrestar la agresión rusa y neutralizar la amenaza rusa contra Ucrania y toda la comunidad euroatlántica.
A la luz del terror contra Ucrania, los intentos de Putin de presentarse como un “mediador” en Medio Oriente son particularmente cínicos. Recordamos que los regímenes criminales en Moscú, Teherán y Pyongyang trabajan juntos para desestabilizar la situación en Europa, Medio Oriente y la región del Indo-Pacífico.
Rusia es un destructor de la paz y la seguridad internacionales, no un socio para su restauración. Contrarrestar a Moscú, no cooperar con ella, es el camino para fortalecer la seguridad en Europa, Medio Oriente y el Indo-Pacífico.
Ucrania agradece a sus socios por su apoyo en la lucha contra la agresión y por acercar la paz. Esperamos que la Cumbre de líderes del Grupo de los Siete, así como las cumbres de la UE y la OTAN, tomen medidas decisivas que fortalezcan a Ucrania, acerquen la justicia, derroten al mal y restauren el respeto por el derecho internacional en general y por la Carta de las Naciones Unidas en particular.