El 7 de agosto se cumple el 16º aniversario de la agresión armada por parte de la Federación Rusa contra Georgia, que resultó en la matanza de cientos de personas inocentes y en la ocupación de Abjasia y de la región de Tsjinvali/Osetia del Sur.
La ocupación rusa ha convertido estas regiones georgianas en una zona gris, donde reina la anarquía, no hay perspectivas y se violan los derechos humanos.
Los combates cesaron en agosto de 2008, pero la agresión rusa contra Georgia no terminó ahí. Moscú continuó con la llamada "fronterización", es decir, la anexión progresiva de territorio georgiano, la presión, la propaganda y otros métodos híbridos de intervención.
Ucrania apoya la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y condena enérgicamente la política agresiva del Kremlin.
Rusia debe retirar sus tropas del territorio soberano de Georgia de conformidad con el acuerdo de alto el fuego de 2008 y revocar el reconocimiento de las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur como supuestos "Estados independientes".
El imperialismo ruso en el Cáucaso Meridional, Asia Central y Europa ha permanecido inalterado durante siglos y se basa en un chovinismo profundamente arraigado y en el desprecio hacia otros pueblos, el derecho internacional, las fronteras internacionalmente reconocidas y el deseo de restablecer el dominio imperial.
La agresión de Rusia contra Georgia, y posteriormente contra Ucrania, no es más que un episodio de esta antigua política imperial de Moscú, que no tiene lugar en el siglo XXI.
Estamos convencidos de que sólo mediante los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional podremos impedir la política agresiva de Rusia, obligarla a abandonar los territorios temporalmente ocupados de Georgia y Ucrania, y llevar a los criminales rusos ante la justicia por todos los agravios, crímenes y atrocidades.