Hace 17 años, la Federación de Rusia violó gravemente las normas del derecho internacional al llevar a cabo un acto de agresión armada contra un Estado soberano: Georgia. Como resultado de esta agresión, aproximadamente el 20% del territorio georgiano quedó bajo el control ilegal de las fuerzas de ocupación rusas. Más de 200 mil ciudadanos georgianos se vieron obligados a abandonar sus hogares, convirtiéndose en desplazados internos dentro de su propio país.
Este ataque fue la primera manifestación a gran escala de la nueva política imperial del Kremlin, que envió una señal clara sobre su intención de cambiar fronteras por la fuerza y socavar la estabilidad en la región. La posterior agresión contra Ucrania fue una continuación directa de esta política.
Hoy en día, la situación humanitaria en los territorios georgianos ocupados por Rusia sigue deteriorándose. El país agresor no solo restringe la libertad de movimiento en la zona de ocupación, sino que también lleva a cabo detenciones y arrestos ilegales de civiles que habitan en estas regiones.
Ucrania apoya firmemente la independencia, soberanía e integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente, condena enérgicamente la política expansionista del Kremlin y no reconoce la llamada "independencia" de los territorios ocupados de Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur, Georgia.
Rusia debe retirar sus tropas del territorio soberano de Georgia, de conformidad con el acuerdo de alto el fuego de 2008, y anular el reconocimiento de las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur como "Estados independientes".
Estamos convencidos de que solo mediante los esfuerzos consolidados de la comunidad internacional, el estricto cumplimiento del derecho internacional y la imposición de sanciones severas será posible obligar a Rusia a abandonar los territorios ocupados de Ucrania y Georgia, y llevar a los criminales de guerra rusos ante la justicia con todo el rigor.