El 4 de marzo, pasaron tres años desde que la Federación de Rusia - en medio de su invasión a gran escala de Ucrania - atacó y se apoderó de la Central Nuclear de Zaporiyia (ZNPP), la instalación nuclear más grande de Europa.
El asalto ruso y la subsiguiente ocupación de la ZNPP no tiene antecedentes en la historia mundial y puso al planeta en riesgo de un desastre nuclear. Estas agresiones forman parte de la estrategia de Rusia de apropiación ilegal de instalaciones nucleares ucranianas que comenzó con la ocupación del reactor de investigación de Sebastopol, en 2014, y continuó con el intento de ocupación de la Planta Nuclear de Chornóbyl, en el comienzo de la invasión a gran escala, en 2022.
La ZNPP ha permanecido bajo control ilegal ruso por tres años. Esta situación genera una amenaza permanente a la seguridad nuclear global y provoca un desafío extraordinario al régimen internacional de no proliferación. Por primera vez en la historia, una planta nuclear bajo salvaguardia del OIEA está siendo manejada por un país-agresor en lugar de su legítimo operador, creando un escenario sin precedentes para toda la comunidad internacional.
Como consecuencia directa de la ocupación, Ucrania perdió el control regulatorio sobre la ZNPP, lo que constituye una violación flagrante de la soberanía e integración territorial de Ucrania. Al mismo tiempo, esta situación provocó una profunda crisis en el campo de la energía nuclear. Si a un país-agresor se le permite controlar instalaciones nucleares con impunidad, usarlas como instrumento de chantaje y menospreciar la seguridad, entonces toda la arquitectura de seguridad nuclear del mundo entero está amenazada. La comunidad internacional debe sacar sus conclusiones y actuar con determinación.
La Federación de Rusia busca permanentemente justificar sus crímenes, legitimar la ocupación de la planta y distribuir informaciones falta, sobre todo a través de la corporación estatal “Rosatom”.
Ucrania convoca a sus socios internacionales para que tomen medidas concretas para constituir una respuesta clara y contundentes contra el chantaje nuclear ruso.
Primero y principal, es necesario ampliar significativamente las sanciones contra “Rosatom” y poner fin por completo a toda cooperación con esta entidad del sector nuclear civil. Cualquier apoyo a esa corporación contribuye actualmente en forma directa con el chantaje nuclear.
En segundo lugar, el OIEA debe adoptar una postura firme e inequívoca sabiendo que su misión en la ZNPP está operando bajo condiciones de ocupación ilegal. El organismo debe utilizar todos los mecanismos a su alcance para incrementar la presión sobre Rusia e insistir en el retiro de las fuerzas militares y del personal ruso de la planta con el argumento de que el país-agresor viola las normas y principios del OIEA.
La ZNPP, como cualquier otra instalación nuclear localizada dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania, debe ser operada únicamente por su legítimo dueño: Ucrania. Las acciones de ocupación administrativa contradicen los principios que el OIEA ha promovido globalmente por más de 60 años: la utilización independiente, segura y legal de la energía nuclear.
Como tercer punto, el control ilegal de la ZNPP por parte de Rusia resulta una amenaza inminente a la seguridad nuclear. Operaciones críticas, como el reinicio de un reactor o la recarga de combustible son competencia exclusiva del legítimo operador de la planta: Ucrania. Cualquier intento de Rusia de imponer sus procedimientos y toma de decisiones respecto de la ZNPP son ilegítimos y ponen en riesgo la seguridad nuclear en Ucrania, en Europa y en todo el mundo.
La restauración de la ZNPP al control soberano de Ucrania no es solo esencial para la estabilidad energética, sino también es clave para garantizar una paz y una seguridad confiables.
Enfatizamos otra vez: Rusia debe retirar inmediatamente sus fuerzas de la ZNPP, finalizar su chantaje nuclear y dejar de pretender engañar a la comunidad internacional. La ZNPP es una instalación ucraniana y su regreso al control completo de Ucrania es una cuestión de seguridad global.