El 15 de septiembre, Aleksandr Lukashenko recibió en Minsk a un representante de la administración de ocupación rusa de los territorios temporalmente ocupados de la región de Jersón en Ucrania. Este es otro ejemplo de su burdo desprecio por la soberanía y la integridad territorial de Ucrania y de todo el pueblo ucraniano.
Vergonzoso no es solo el hecho de la reunión, sino también las declaraciones de Aleksandr Lukashenko sobre la parte ocupada de Jersón como supuesto “nuevo región” de Rusia, su disposición a contribuir al fortalecimiento del régimen de ocupación y a desarrollar el comercio con los ocupantes.
Recordamos que, de acuerdo con las normas del derecho internacional, cualquier transacción con regímenes de ocupación es nula y tendrá exclusivamente consecuencias negativas para Bielorrus como Estado. Ucrania se reserva el derecho a responder adecuadamente con el fin de reforzar los regímenes de sanciones y profundizar el aislamiento internacional del régimen bielorruso por sus acciones ilegales, en contradicción con numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, en particular la resolución del 12 de octubre de 2022 “Integridad territorial de Ucrania. Defensa de los principios de la Carta de la ONU”, apoyada por 143 Estados miembros de la ONU.
Causan especial asombro los delirios de Aleksandr Lukashenko sobre ser un “hombre soviético”, para quien Ucrania y Jersón son “también su tierra”. Recordamos que la URSS lleva más de tres décadas en el basurero de la historia. Allí, tarde o temprano, también acabarán los dos nostálgicos dirigentes no reconocidos que se reunieron hoy en Minsk.
Por el contrario, Ucrania fue, es y será íntegra dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente.