Ucrania sigue con preocupación la escalada de las hostilidades en la República Árabe Siria, a consecuencia de la cual mueren personas, se destruye la infraestructura civil y empeora la situación socioeconómica y humanitaria. El Estado Sirio está experimentando una nueva fase peligrosa de la guerra, que puede tener consecuencias impredecibles para la paz y la seguridad regionales.
Más de trece años de guerra en Siria han producido un dolor y sufrimiento increíbles al pueblo de ese país. Más de medio millón de sirios han muerto, millones de ciudadanos sirios se han convertido en refugiados y desplazados internos.
El pueblo sirio, en su rica diversidad religiosa y etnoconfesional, merece una vida digna en un país libre, moderno y democrático donde no haya lugar para la represión política y la tiranía, el terrorismo, el extremismo religioso y el fundamentalismo, donde prevalecen el estado de derecho y el respeto por los derechos humanos.
El sufrimiento y las penurias de los sirios son el resultado del gobierno del régimen criminal de Bashar al-Assad, que durante décadas no solo ha aplicado una política despiadada de represión de su propio pueblo, sino que también ha convertido el territorio de Siria en un campo de entrenamiento para otros regímenes criminales: los regímenes ruso e iraní, así como sus apoderados, incluido el grupo Hezbolá.
Ucrania y los ucranianos saben mejor que nadie que estos regímenes solo traen muerte, sufrimiento y destrucción. Ya en 2016, el régimen criminal de Assad reconoció la anexión rusa de la República Autónoma de Crimea y, tras el inicio de la invasión a gran escala en 2022, ayudó activamente a los invasores rusos enviando mercenarios a luchar contra las Fuerzas de Seguridad y Defensa ucranianas.
Hoy en día no pasa una noche sin que los ucranianos estén en peligro debido a las incursiones de los "shaheeds" iraníes, que Rusia utiliza para hacer insoportable la vida de los civiles. La profundización de la cooperación técnico-militar entre Rusia e Irán ya está desestabilizando la situación de seguridad tanto en Europa como en Oriente Medio.
Moscú y Teherán son los principales responsables de la degradación de la situación de seguridad en Siria. Los horrendos crímenes cometidos por los regímenes de Assad, Putin y los ayatolás iraníes contra los sirios han amenazado la supervivencia de Siria como un único Estado independiente.
El dictador ruso Putin y sus aliados en Irán continúan haciendo todos los esfuerzos posibles para no perder el control sobre el régimen títere sirio, que la mayoría de los sirios asocian con crueldad, tiranía y crímenes inhumanos.
Estamos convencidos de que el camino hacia una Siria estable, libre y democrática pasa por la implementación de las disposiciones de las resoluciones 2254 y 2118 del Consejo de Seguridad de la ONU, así como por un diálogo inclusivo a nivel nacional.
En este momento extremadamente difícil para el pueblo sirio, es importante preservar la unidad y la integridad de Siria como Estado y garantizar a los sirios la paz, la estabilidad y la oportunidad de poner fin al prolongado conflicto armado lo antes posible.